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viernes, 27 de junio de 2008

Any Given Thursday...

De los 4 jueves que he pasado en Bangladesh, ayer fue por mucho el mejor de todos. Siempre esperamos el jueves con ansias, ya que despues de una semana de mas de 70 horas de trabajo, el anhelado fin de semana empieza, ya que el viernes es el unico dia libre.

Por lo general, mis jueves se habian limitado a quedarnos en la casa hablando con mis compañeros de como como nos fue en la semana y una que otra inveitable comparacion de nuestros fines de semana en RD y nuestros fines de semana aqui, todo esto acompañado de buena musica y buena bebida. Pero no habian incluido salidas con el claro proposito de hacernos dueños de la noche.

Salvo que tres salidas a restaurantes en las cercanias, y todas ellas en dias en los que al otro dia habia trabajo, realmente no puedo decir que seguimos siendo los mismos "party animals" que fuiemos en algun momento en Dominicana. Lo mas cercano a una salida fuera de la rutina, fue una cena que tuvieramos con unos clientes el miercoles, en un restaurante Hindú sumamente agradable. Nuestros jefes nos regalaron dos botellas de Johnny Walker Green Label, de las cuales una logro sobrevivir hasta anoche, asegurando la diversion del jueves por la noche.

En fin, el dia de ayer fue especial por dos razones, ya que a parte de ser jueves era el dia en que despediriamos a Ale, quien ya cumplio su contrato aqui y se prepara para partir en unos 10 dias, pero dado a que mi otro compañero y yo estaremos en Hong Kong durante su ultima semana aqui, decidimos tomar este fin de semana para armar el desastre.

Aprovechamos una coyuntura que se presento el miercoles, cuando fuimos introducidos a una pareja de asesores que visitaban nuestra empresa, de la cual uno de ellos era Mexicano. Al parecer, los latinos somos tan escazos por esta parte del mundo, que cuando logramos coinicidir, de inmediato sale a flote la poca disimulada emocion de hablar espanol con alguien mas. Fue la misma reaccion que tuvimos cuando escuchamos un acento español castizo mientras cenabamos en Spitfire. Esa noche hicimos los contactos necesarios con Paco para reunirnos con el Grupo Latino en Bangladesh, el cual cuenta con unos 400 miembros.

Nuestros amigos asesores fueron sumamente amables al invitarnos a cenar y uno de mis companeros sugirio ir a un restaurante mexicano el cual ya habia visitado para que el diera su veredicto. Asi fue como pactamos reunirnos en "El Toro Mexican Restaurant" la noche de ayer.

Como de costumbre, salimos de la empresa a eso de las 7:45 p.m. y llegamos al hotel de nuestros anfitriones a eso de las 9:40 p.m.

Aqui solo estaba Felipe, el Mexicano, ya que Prashant, el hindú; ya se encontraba en el restaurante esperandonos.

El ambiente sorpresivamente era muy alegre, salvo por la musica que tenia un volumen muy bajo, nada parecido a un restaurante latino. La musica que sonaba era la de Gipsy Kings, otra falla que estabamos dispuestos a dejar pasar, ya que en este lado del mundo, no crean que conocen la diferencia entre una banda gitana y un mariachi. En realidad, la unica nota desentonante eran unos retratos de indios nativos americanos, lo cual fue muy gracioso.

La comida estuvo de primer orden, Felipe incluso le dio 3 cubiertos de cuatro posibles. Que mejor cumplido que un Mexicano evalue tu restaurante de comida mexicana y con tan altos honores?

Nuestro amigo Prashant demostro ser el alma de la fiesta y se convirtio rapidamente en uno mas del grupo. Felipe paso toda la noche hablando con Steve y parece que hicieron buena quimica, aunque en realidad, hizo quimica con todos nosotros. Ambos anfitriones se portaron de maravilla. Soportaron todas nuestras ocurrencias, ya que despues de unos cuantos tragos de Johnny, nos salio la vena de tigueres.

Ale saco unos cigarros Arturo Fuentes y de inmediato nos sentimos como en casa. Aunque a decir verdad nos estabamos portando "bien", pero cuando empezo a sonar Maná en el sistema de sonido, terminamos de botar el cuajo. Nos paramos de las sillas, empezamos a tirarnos fotos, nos pusimos unos sombreros que estaban colgados en la pared, Ale empezo a azotarnos con un lazo, cantabamos a todo pulmon, en fin, nos adueñamos del lugar y sin animos de sonar creido, eramos el centro de atencion de todo el restaurante. Cuando ya estabamos pensando que la noche se acercaba al fin, uno de los camareros fue a la computadora y puso el merengue "El Baile del Perrito" de Wilfrido Vargas!

En ese momento nos entro un deseo terrible de bailar Merengue, pero ya se imaginaran que esto no fue posible. Lo que si hicimos fue buscar la iPod de Ale al vehiculo y pusimos todas las canciones de Juan Luis Guerra que pudimos.

La verdad es que fue una noche tremenda. La mejor de todas las que he pasado en Dhaka. Todo gracias a la iniciativa de Felipe, que fue un magnifico anfitrion, al igual que Prashant, el cual nos deleito con su personalidad tan agradable.

A pesar de toda la diversion, es un poco triste saber que Ale se va para RD. Ha sido un excelente compañero, sumamente atento y solidario, ademas de que se conoce esta ciudad como si fuera de aqui y eso es siempre importante. Esto no sera lo mismo sin el, pero ya es tiempo de que regrese con su familia.

Desde aqui lo estaremos extrañando mucho.

martes, 3 de junio de 2008

Despedida en Santiago @ Decano's



El una vez legendario Decano's, sirvió una vez mas de refugio para los amigos inseparables, esta vez con motivo de mi despedida. Ya nos habíamos reunido hace poco mas de una semana en el Centro Leon Juan, Jorge, Carlos, Julian y yo, pero de manera improvisada, ya que se suponía que partía 3 días después de esa reunión y lo que hicimos fue un "power lunch".

Esta vez, invitado por mis hermanos de corazón, Jorge y Juan, planificamos un poco mejor y pudimos disfrutar a lo largo Juan, Jorge y su esposa Claudia, Stefan, Carlos, Angel Julian y Angie.

Angie y yo salimos hacia Santiago en la Metro de las 5:00 p.m. y al poco tiempo de haber llegado, Jorge nos paso a buscar. Pasamos por su casa a recoger a Stefan y a Claudia y a darle tiempo a Juan de que llevara a su novia a la Metro, que partía hacia Puerto Plata en el viaje de las 9:00 p.m.

Una vez todos estuvimos disponibles, incluido Carlos, a quien hacia meses no veia, salvo la semana pasada, cuando lo vi muy brevemente en nuestro improvisado "power lunch". La comida, genial como siempre y a unos precios razonables. Es por esto que hicimos de este sitio nuestra parada preferida todos los sábados durante casi dos años.

Fui muy grata mi sorpresa cuando llego Carlos y trajo de compañía a Angel Julian, a quien le había comentado que estaría por Santiago, pero no habíamos podido coordinar donde nos juntaríamos. A Angel Julian lo conozco desde que cursáramos juntos el 6to de primaria en el Instituto Leonardo DaVinci y es la persona que me asesora en todo lo concerniente a materia legal, ya que es abogado y proviene de una familia de abogados.

La noche culmino en casa de Jorge, de nuevo, pero esta vez para hacer anécdotas y hacer lo que mejor haciamos en las reuniones de antaño, hablar de beisbol.

Gracias a mis grandes amigos por tan entretenida velada y por el maravilloso trato que nos brindaron a mi y a Angie.

Nos vemos en la cima, muchachones!

lunes, 26 de mayo de 2008

Despedida @ Casa de Tio Pito



Como era de esperarse, mi Tio querido, Tio Pito, tan atento como siempre, se tomo la molestia de brindarnos su casa a mi familia y a mi para hacerme un pequeño agasajo con motivo de mi viaje.

La verdad es que no escatimó recursos, ya que mando a buscar un chivo (cabra) bien tierno para tales fines, y como sabe que me encanta el Black Label, no hubo escasez de el. Las mejores bebidas, la mejor comida, pero sobre todo, la mejor compañía posible.

Fue el final perfecto para un dia muy agotador, ya que mi hermano Julián y yo habíamos empezado bien temprano, a eso de las 6:30 de la mañana, partiendo hacia Santiago de los Caballeros, mi ciudad natal, para agotar una apretada agenda de diligencias que no podía dejar pendientes ya que salgo del país por par de años. Mi hermano Julián, tan atento como siempre, luego de haber terminado su habitual jornada nocturna de trabajo, sin haber descansado en lo absoluto, me paso a recoger y partimos hacia Santiago sin muchos preámbulos. Alrededor de las 8:00 de la mañana, hicimos una parada en Plaza Jacaranda, habitual oasis de los viajeros que recorren la Autopista Duarte, entre Santo Domingo y Santiago para disfrutar de un suculento desayuno de Mapuey con huevos revueltos y jamón y queso fritos. Sin desperdiciar mucho tiempo, reanudamos el viaje a Santiago y llegamos a nuestra primera cita con mi Tio Yuyo a las 9:00 de la mañana, tal y como estaba previsto.

El resto de la mañana transcurrió sin mayores contratiempos, pudiendo realizar la mitad de las diligencias antes de la 1:00 de la tarde. Sin embargo, todo no podía ser perfecto, y a la hora del almuerzo, nos juntamos con mis entrañables amigos Juan Ramírez y Jorge Tallaj, para disfrutar juntos de un ultimo almuerzo antes de mi partida en la cafetería del Centro Leon. Fue una ligera variante a las una vez inquebrantables cenas de los sábados por la noche, pero dadas las circunstancias, fue igualmente memorable. El problema surgió cuando la persona que nos atendió solo preparó las entradas y se olvido de los platos fuertes, retrasando nuestro itinerario en mas de una hora. Al menos no todo fue calamidad, ya que gracias a este retraso, la cuarta parte del grupo, Carlos Solano, ausente por varios meses de nuestras habituales cenas, hizo acto de presencia justo cuando mi hermano y yo nos alistábamos para retirarnos, habiendo acordado con el camarero que pusiera el resto de nuestras ordenes para llevar. Fue bueno estar con mi tres amigos, una vez un inseparable grupo de 4 que ahora se ve diezmado por mi partida.

Luego de este retraso, nos vimos en la obligación de reestructurar y priorizar nuestra agenda. Hicimos una rápida parada en el Banco Popular, donde debía hacer unos depósitos, luego pasamos a despedirnos de mi hermana Lia, pero esta no se encontraba en su hogar. Gracias a la magia de los celulares, pudimos coordinar un punto de encuentro e intercambiamos los obligados abrazos y besos, junto con los mejores deseos. El encuentro fue agridulce, ya que no pude ver a mis queridos sobrinos Ian y Jeshua, que se encontraban en casa de su abuela, pero ya el tiempo no me permitía hacer otro recorrido que nos sacara de ruta.

Una vez terminada la emotiva despedida entre mi hermana y yo, pasamos por el Centro Español, para poner mi membresía en calidad de Socio Ausente. Luego una rápida parada en una tienda de jeans, siempre necesarios para el trabajo, otra en Pricesmart para la compra de efectos varios y por último, un corte de pelo donde Magdalena, la persona que ha manejado mi pelo los últimos 8 años.

Cuando todo estuvo listo, habiendo dejado atrás una que otra diligencia que tendrá que esperar dos años a ser resuelta, mi hermano Julián, cansado de tanto manejar (recordemos que no ha dormido desde el dia anterior y todo por ayudarme) me pide que regrese manejando yo hasta Santo Domingo. Con gusto, le dije.

Llegamos a Santo Domingo alrededor de las 8:00 de la noche y ya el escenario estaba listo para ir a casa de Tio Pito. Me quede donde Angela y Julián se dirigía a buscar a mi madre. Alrededor de las 10:30 de la noche, arribamos finalmente a casa de Tio Pito, donde no pudimos haber recibido mas cariño y mejores atenciones. GRACIAS TIO PITO!

Fue una hermosa velada, donde nos reímos hasta mas no poder con las ocurrencias de mi Tio, disfrutamos de una deliciosa comida, bailamos (mas que nada fue mi madre, a quien le encanta bailar) y remembramos anécdotas familiares.

Como pude haber pedido mas de ahi?