sábado, 6 de marzo de 2010

Amor verdadero...

Uno de los fenómenos que mas me han maravillado a lo largo de mi vida, siempre ha sido el amor que una madre es capaz no solo de sentir por un hijo, sino la manera en como lo manifiesta. Son capaces de no sentir dolor, cansancio, incomodidad o vergüenza. Es el poner primero el bienestar de otro por encima del propio, rebasando y sobrellevando cualquier adversidad, solo para que esa carne de su carne y sangre de su sangre jamas la conozca.

No puedo evitar escribir esto y pensar en mi propia madre y veo en esta señora un poco de ella a la vez. Creo que todos podríamos decir lo mismo de las nuestras.

Dios las bendiga a todas.