jueves, 29 de mayo de 2008

Visa para un sueño...


"Eran las cinco 'e la mañana
un seminarista, un obrero
con mil papeles de solvencia
que no les dan pa' ser sinceros

Eran las siete 'e la mañana
y uno por uno al matadero
pues cada cual tiene su precio
buscando visa para un sueño

El sol quemándoles la entraña, ¡uf!
un formulario de consuelo
con una foto dos por cuatro
que se derrite en el silencio

Eran las nueve 'e la mañana
Santo Domingo, ocho de Enero
con la paciencia que se acaba
pues ya no hay visa para un sueño"




La verdad es que muchas veces la nacionalidad nos estigmatiza por razones que se escapan de nuestras manos. Es el precio que pagamos por una pequeña minoría, y ninguna nación en el mundo esta exenta ya que todas cuentan con su dosis de inadaptados que le dan el mal nombre al resto de los luchadores y trabajadores. Esos inadaptados, sientan las bases para las reglas generales que deberemos cumplir sin distinción a la hora de viajar.

En mi caso particular, ser dominicano significa necesitar de un permiso para viajar incluso hasta Haiti, un estado fallido con el que nuestro gobierno ha mantenido una relación histórica turbulenta, ya que cada vez son mas los haitianos que se encuentran en nuestro país y cada vez es mayor el numero de los que desean cruzar nuestra linea fronteriza en busca de un mejor futuro para ellos. Aun asi, se nos requiere una Visa para cruzar al país del que los mismos ciudadanos prefieren escapar.

Hace unos años, en un anterior trabajo, mi empresa necesitaba que tomara un entrenamiento en Canada, y para esto debía poner al dia mis documentos. Hacía un tiempo que no viajaba, pero en el pasado ya había tenido Visa Norteamericana por 10 años. Pensé que solicitarla de nuevo no seria mayor problema, lo mismo para la Visa Canadiense. Lo cierto es que después del 11 de Septiembre muchas cosas cambiaron, pero creo que mas que eso, el desden hacia mi nacionalidad también. Fui rechazado en ambos consulados sin muchos apuros. No digo que el motivo de que me negaran la Visa se debió al simple hecho de ser dominicano, ya que a muchos de nosotros les otorgan Visas, pero las condiciones hoy en dia son un poco mas absurdas que años atrás, gracias a los que nos dan el mal nombre.

Es por esto que para mi actual viaje, me he visto obligado a posponer la fecha en mas de 3 ocasiones, ya que no puedo viajar por Estados Unidos y las agencias de viaje han tenido sus manos llenas tratando de conseguir una ruta que no incluya ese destino.

Cuando ya pensamos que todo estaba resuelto, con un itinerario netamente europeo, nos damos cuenta de que también necesito una Visa Schengen. Creo que la lista de paises para los que no necesitamos Visa ha de ser minúscula. Nuevamente, otro retraso para mi fecha de salida.

Finalmente, una agente de viajes dominicana, luego de casi tres dias de trabajo, logro dar con el itinerario perfecto y ya creo tener la fecha definitiva para mi viaje. Si todo marcha bien y sin mayores contratiempos, salgo el 3 de Junio, a no ser que ahora tenga problemas con la Visa Bengalí, la cual se puede procurar en arribo al aeropuerto de Dhaka.

Como es posible que un estado fallido como Haiti, no necesite Visado para sus nacionales para ir a Canada y sin embargo, nosotros, los que albergamos a los trabajadores incansables de Haiti cuando salen huyendo de su país, se nos requiere Visa para casi todos y cada uno de los rincones del globo terráqueo, incluyendo al mismo Haití? Entiendo que el negocio de las Visas es sumamente rentable para cada país, asi que entiendo perfectamente la razón de exigirlas, ahora bien, las condiciones para otorgarlas vienen sesgadas por prejuicios. Gracias a aquel que se fue en yola, aquel que vendió sustancias prohibidas, aquel que busco la via fácil y se fue con un machete, aquel que solicito 3 meses de transito y hace 10 años que no regresa, aquel que no ha parado de vivir del welfare, aquella que dice que será doméstica pero es trabajadora social, a todos esos que por alguna razón u otra han elegido ese camino, hoy, los que queremos partir a ganarnos el peso a puro tezón, somos metidos en el mismo saco.

Duarte, Sanchez y Mella nos regalaron una identidad a un costo muy alto, y de manera lenta pero segura, nos hemos encargado de mancillarla al punto de que los consulados nos temen como si tuviéramos la peste negra.