domingo, 28 de junio de 2009

Tres cortos... Pt. 2/3


Fue luego de una de esas clases de "Home Economics", en aquella que me bautizaran como "Sra. Ruiz", que la segunda parte de esta terna tuvo lugar.

Era el dia en el que nos enseñarian a hacer Pancakes y en vez de pedirnos los ingredientes de antemano, como era costumbre para cada clase, en esta ocasion se nos dio rienda suelta para probar nuestra imaginacion. La presentacion era igual de importante que la preparacion. Para nadie es secreto que los japoneses se enorgullecen de la creatividad de la que son poseedores a la hora de decorar la comida, y esto para ellos es motivo de mucho orgullo. En este enlace (Pasen al final del enlace y hagan click en cada uno de los links) pueden ver como decoran los mundialmente famosos Bentos y la capacidad que tiene hasta la mas comun ama de casa a la hora de armar uno.

Mi grupo dejo mucho que desear, pues ese dia solo fuimos capaces de reunir entre los seis, unos cortadores manuales y unos cuantos empaques de chispitas de colores. No se entregaba ningun premio para el mejor plato, pero todos sabiamos que internamente se debatiria quien era el mejor grupo y por igual, el peor. Esto era una especie de competencia por el derecho a alardear delante de los demas compañeros, al menos hasta la siguiente clase y la proxima receta.

Esta clase, a parte de servir de herramienta para enseñarnos a cocinar, tambien nos daba la rara oportunidad de "merendar" a media mañana. Lo que aqui es un evento tomado por sentado, alla no es permitido. El estado paga por los alimentos en las escuelas publicas, que como dije en una entrada anterior, son mucho mejores que las privadas. Sucede que en Japon, la hora del "recreo" solo se le facilita a los estudiantes para que estos puedan limpiar el campus escolar, desde las aulas hasta las areas comunes. Es por esto que esta clase de "Home Economics" era todo un acontecimiento, pues durante ella, todos compartiamos e intercambiabamos nuestros platos para degustarlos. La explicacion detras de todo esto es que el Estado no puede pagar por la merienda de tantos estuadiantes, cuando ya tiene presupuestado el almuerzo, a lo que yo pregunte en alguna ocasion ante esta escuela de pensamiento, que por que no se le permitia a los estudiantes traer sus propias meriendas y la respuesta fue muy simple: "Entonces todos traerian una merienda diferente, lo que puede dar lugar a que algunos estuadiantes se sientan superiores a otros juzgando en base a lo que cada quien trae.". No me pregunten...

Pues bien, encausandonos de nuevo en el tema pertinente, tomando en cuenta que estabamos por debajo del nivel de creatividad exhibido por los demas grupos, quienes contaban con contenedores de chocolate liquido, crema batida en latas, fresas, uvas, manzanas, jarabe de arce y tubos de suspiro con color, estaba claro que estariamos entre los ultimos lugares. Para suavizar el bochorno de quedar eventualmente en esa posicion tan ingrata, me repetia constantemente a mi mismo y luego a mis compañeros, que para no haber aportado lo suficiente, tenia la excusa de no enteder Japones y de que el termino "ser creativos" no fue reforzado lo suficiente, al menos no para mi. Estaba haciendo mi mejor impresion de Sammy Sosa, cuando se presento al Congreso Norteamericano con un interprete, aquella ocasion en la que de repente se le olvido hablar ingles, la lengua en la que era tan fluido, justo antes de las indagaciones. Para poder tener un mejor desempeño, no nos quedaba otra alternativa que la de terminar primero que el otro grupo que al igual que nosotros carecia de creatividad, pues sus recursos eran tan limitados como los nuestros.

En vez de lamentarnos por saber de antemano que estabamos destinados una vez mas al sotano (en la clase de las ensaladas, alguno de mi grupo tuvo la brillante idea de "freir" el repollo), buscamos motivacion en el hecho de que podiamos al menos, tratar de ser el penultimo grupo y esto de alguna forma nos unio en combate. Todas nuestras fuerzas se concentrarian en acabar primero dentro del grupo de los no creativos, o primeros en general. No teniamos otra estrategia.

Obviamente, esta aula de clases si bien estaba bien equipada, tenia una cantidad limitada de articulos de cocina como era el caso de los sartenes, que era nada mas y nada menos que el protagonista principal en este dia.

Como debiamos cocinar al menos una docena de Pancakes para el grupo y otra docena para los "jurados", compuesto por el resto de la clase y el profesor, un solo sarten no seria capaz de permitirnos alcanzar nuestra meta. Esto lo notamos al cabo de nuestra tercera oblea, para cuando ya teniamos una media de tiempo entre la salida de uno y otro. Yo, sin mucho tiempo que perder, improvise en el acto y fui el primero en llegar al area en donde se almacenaban los trastes de cocina. Abri la puerta que se encontraba debajo del fregadero y ahi habia no mas de tres sartenes disponibles, ninguno con teflon, todos muy maltratados y mugrientos.

A mis once años no puedo decir que era un erudito en los quehaceres del hogar, pero en mas de una ocasion tuve que fregar los platos despues de la cena a manera de castigo, por lo que busque el detergente mas cercano y un "brillo" de alambre para pulir lo mejor que pudiera aquel pedazo de hierro redondo que se asimilaba mas a una piedra volcanica, pues se notaba porosa, pegajosa y maltratada por el tiempo. Con esto reduciria el tiempo de espera en la mitad, asi que en cierta medida, me sentia orgulloso de mi proactividad y que esta contribuyera en alguna medida a nuestro eventual triunfo. Pero en cambio, no tardo la turba en hacerme un "ron"...

Al parecer, de nuevo la "Sra. Ruiz" estaba cometiendo una de sus excentricidades y pensaba que no me ayudaba el hecho de que llevaba puesto el delantal por el cual me habian bautizado con ese nombre y encima "haciendo oficios". Todos fueron llegando uno a uno hasta que no quedo nadie en sus respectivas estaciones. Yo, trato de mantener mi piel lo mas gruesa posible para lo que fuera que viniese, ya fueran burlas o un nuevo apodo, pero estaba felizmente dispuesto a tomar una por el equipo, antes que quedar en ultimo lugar de nuevo.

Cuando ya todos estan a mi alrededor, aparecio el vocero de turno, tan oportuno como si hubiera estado en "queue" y me pregunta alarmado: "Por que estas fregando el sarten!?". Yo obviamente dudo en contestar para no darle ideas al grupo con el que nos encontrabamos en competencia por el penultimo lugar, pero mis dudas quedaron despejadas cuando logre divisar entre el grupo de sorprendidos a mis compañeros de grupo. Estos me miraban con cara de sorpresa y a la vez de intriga, como si nunca hubieran visto algo similar.

Me decido a responderle al vocero, pues era evidente que ya no me quedaba otra alternativa y con cierto disgusto en mi rostro por tener que responder a algo tan obvio, le digo en un tono energico: "Pues por que tu crees?", y creo que cuando escuche su respuesta el mas maravillado de todos en ese preciso instante pase a ser yo.

"A TI NO TE ENSENARON QUE LOS SARTENES NO SE FRIEGAN? ESO LES QUITA EL SABOR!"

A partir de ese instante, pase a ser fanatico acerrimo del Sushi y todo tipo de comida que pudiera ser comida cruda...